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Últimos artículos escritos por Hugo Martinez en este sitio
 Sucedió. En veinticinco años de experiencia atrás del volante nunca había ocurrido, lo que definitavemente no es garantía que no ocurriese nunca. Simplemente me distraje, salí tarde de la casa y olvide tomar los documentos del auto. Cuando me di cuenta, ya estaba lejos de mi hogar y me desplazada por una autopista urbana de alta velocidad, justamente a alta velocidad. Nada que hacer, era igualmente riesgoso volver por los documentos que continuar mi viaje si ellos. Opté por lo segundo, opté por la indocumentación víal. Al final del día hice mi balance de la experiencia. Fue emocionante sentirse clandestino, (Leer más)
Señor Presidente del Consejo para la Transparencia. Quisiera felicitarlo por la puesta en marcha de la ley de Transparencia y Acceso a Información Pública. Me he divertido mucho buscando las remuneraciones de conocidos y desconocidos funcionarios del estado, comparando mi propios ingresos y carrera profesional y tratando de encontrar, antes que otros, las inconsistencias y vacíos de la información. Pero al mismo tiempo, he entrado en estado de pánico. Sospecho que prontamente estas medidas puedan extenderse a quienes no trabajamos en el sector público y me vea enfrentado a exponer mi información personal. Esto va a suceder irremediablemente, sino (Leer más)

A principio de la década de los ochenta, un grupo de amigos aún adolescentes y llenos de energía, solíamos aprovecharnos del toque de queda y tomarnos los sábados en la noche para coludirnos en contra del sistema social que nos dominaba. Parte importante de este hábito consideraba un momento cultural. No faltaba el que traía una muestra de poesía propia, la leía con ímpetu y emoción. Lo siguiente era musicalizar los versos, para lo cual contábamos con guitarras, diferentes instrumentos de percusión, un par de maracas (de esas que suenan al batirlas) y nuestras voces. Ciertamente que nuestras habilidades musicales (Leer más)

Voy a aprovechar la devolución de impuestos para invertir en nuevos negocios, así aprovecho mi liquidez financiera para no dejar pasar las oportunidades que ofrece la crisis económica. Llegué a la conclusión que lo mejor es comprar acciones de cadenas farmacéuticas, están realmente baratas y todos sus accionistas quieren venderlas a la brevedad. Pero como soy un emprendedor, asumiré este desafío de inversionista responsablemente y propondré en la primera junta de accionistas a la que me inviten, una serie de medidas para lograr que el valor de nuestras acciones aumenten. Las comparto para evitar sospechas de colusión:
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Me he logrado liberar de mi reloj de pulsera. Estoy emocionado, francamente pensé que nunca lo lograría. Vamos por parte. A los 12 años recibí mi primer reloj analógico y a cuerda, ciertamente era la mejor tecnología disponible y generó en mi una sensación de orgullo que pocas veces he vuelto a sentir. Ya era grande, podía tener “mi propia hora”. Pasaron por mi muñeca derecha muchos distintos tipos y tecnologías de horas portátiles. Ciertamente que mi primer reloj de cuarzo (con números rojos) me entregó una herramienta moderna y digital que despertó todo tipo de viajes imaginarios por el (Leer más)
Es probable que este año me quede sin empleo, eso será una excelente oportunidad para descansar y reflexionar sobre lo que deseo hacer el resto de mi vida. Necesito un descanso de verdad, no sólo esas vacaciones de cura de sueño y de distracción simple mirando atardeceres para luego encender la parrilla. Si las personas importantes tienen “años sabáticos”, ¿por qué yo no puedo tener un “año cesántico”? Como no me va alcanzar la plata, no tendré más remedio que disminuir mis gastos. Lo sentiré mucho, pero la Señora Jocelyn tendrá que entender que yo también puedo cocinar, planchar (Leer más)
No entiendo por qué aún no me llaman a ser jurado del Festival de Viña del Mar. Desde hace tiempo cumplo con todos los requisitos. Primero, veo el festival desde que tengo uso de memoria y aunque echo de menos la concha acústica, igual creo que este es el principal escenario de Latinoamérica, que es mejor que el Festival de San Remo y que los artistas de todo el mundo sólo desean venir a triunfar en Viña. He seguido personalmente la historia del evento, lo vi cuando Quilapayún se subió al escenario con sus ponchos negros en pleno verano (Leer más)
Gozo de
buena salud, aunque debo confesar que a mi edad ya mantengo un hábito
de seguimiento a las estadísticas que empiezan a preocupar a los
cuarenta y tantos. El punto es que no voy seguido al médico, pero
cuando lo hago no dejo de hacer las odiosas comparaciones profesionales
que generan esta reflexión.
Me
costó entender cuando niño que una hora al médico no dura una hora
cronológica. En mi incipiente apreciación de las matemáticas, creía que
el valor de las medidas estándar, permitían justamente homologar
unidades para medir valores subjetivos. Entonces, ¿por qué para un
médico una hora (Leer más)
Ingresé a la tienda de insumos computacionales con el firme propósito de llevarme un catridge de tinta, para la impresora que uso en mi hogar.
Al acercarme le preguntó al joven vendedor si dispone del insumo, me contesta afirmativamente y para asegurarme le digo “¿ese es el catridge blanco y negro?”. “No señor” - me responde y complementa: “el catridge es negro, su hoja es la blanca”.
Le agradezco la aclaración y salgo de la tienda con un catridge nuevo y con un nuevo indicador de brecha generacional.


Cada año me propongo nuevas metas y reviso ambiciosamente que aspectos de mi vida personal, económica y profesional debo mejorar. Volver a hacerlo una vez más me preocupa. Porque si cada año que comienza estoy intentando precisar qué cosas debo dejar de hacer, de comer, qué medico debo visitar inexorablemente, qué malos hábitos debo evitar o que desubicación debo desterrar de mi vida social, inevitablemente me quedo con la sensación que parto el año nuevo con un saldo en contra. Me propuse trabajar este tema con profundidad y rigurosidad. Desde la noche del año nuevo a la fecha me he (Leer más)
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