La tradicional tarjeta de navidad que llegaba en sobre y por correo al hogar o a la oficina, está en peligro de extinción. En unos años más relataremos con nostalgia como nuestro árbol navideño se rodeaba de estos saludos y la forma como las tarjetas de saludo invadían cuanta superficie lisa encontráramos disponible.
Hay quienes relatan incluso que las tarjetas recibidas cada año se guardaban, luego de la temporada navideña, junto con los demás arreglos y adornos. De esta forma la proliferación se incrementaba acumulativamente cada año. Por esta razón, no era extraño encontrar en un mismo hogar, dos saludos del mismo remitente o la misma imagen repetida varias veces.
Quedan resabios de esta costumbre. Nuestros proveedores domésticos (como el distribuidor del periódico y el cartero) suelen hacernos llegar saludos navideños impresos. Ciertamente que ocultan una motivación económica y representan una estrategia informal de generaciónn de aguinaldos navideños.
Hoy por hoy, la moda indica que hay que enviar saludos navideños digitales. A través del correo electrónico recibimos imágenes, animaciones o enlaces a sitios Web que contienen mensajes asociados a la fiestas de fin de año.
Dicha costumbre tiene indudables beneficios para la economía personal y el ahorro de tiempo en esta actividad.
Pero si no se tienen los cuidados pertinentes, se corre el riesgo de provocar efectos inesperados en los receptores de estos saludos. Por esto es importante tomar algunos resguardos al momento de enviar los buenos deseos navideños. He aquí los fundamentales:
- Si su saludo es institucional, resguarde la imagen y dignidad de su empresa. No es presentable que el gerente aparezca ridículamente vestido de Santa Claus ni los directores de gnomos. Tampoco es aconsejable que su logo corporativo se transforme en adorno navideño, guirnalda o copo de nieve que flota sobre un fondo rojo y verde, cambiando de tamaño para terminar ocupando toda la pantalla.


- Si su saludo es parte de su campaña de fidelización de clientes, es bueno recordar que el mensaje debe destinarse fundamentalmente a expresar positivos deseos para el destinatario. Textos como “estamos feliz que usted nos haya continuado prefiriéndonos”, “gracias a usted continuamos creciendo” o “continúe siendo parte de nuestra gran familia” tienden a desvirtuar sus honestas intenciones navideñas.
- Aunque la mayoría de los destinatarios de sus saludos probablemente ya no mantiene la creencia en Santa Claus, no olvide que para muchos (incluyéndome) este personaje representa una identidad mágica que debe ser respetada. Evite ridiculizarlo o presentar situaciones irónicas respecto a su obesidad, relación con los renos, accidentes relacionados con el ingreso por chimeneas o dudas respecto a sus intenciones y probidad.

- Recuerde que en el hemisferio sur no nieva en navidad y que en gran parte de Chile hace mucho calor. La tendencia en esta época es no usar chimeneas ni estufas de combustión lenta. Imágenes de pinos nevados, coros navideños arropados al extremo, o cabañas en el bosque con sus chimeneas humeantes suelen demostrar cierto desconocimiento de climatología y geografía.
- No olvide que los saludos navideños son fundamentalmente saludos destinados a transmitir un mensaje a un destinatario que no es usted. Evite hacer un balance del año en su tarjeta digital o proyectar sus propios anhelos para el próximo año. Mensajes como “que el próximo año sea mucho mejor que este”, “que a pesar de las dificultades de este año, tengas una excelente navidad” o “que ojala en esta navidad se cumplan finalmente tus deseos” suelen no ser necesariamente representativos.
- Considere que los saludos navideños son básicamente saludos acotados. En ese sentido evite enviar extensos videos en que usted y su familia se explayan acerca del espíritu de la noche buena y de los buenos momentos vividos en el hermoso año que termina. Sea precavido y considerado con el tiempo y paciencia del destinatario.
Por mi parte he decidido no responder los saludos de mi administrador de fondos de pensiones, mi institución de salud previsional, mi banco, las casas comerciales que desean mantenerme como cliente, las agencias de turismo que me proponen vacaciones soñadas, las corredoras de propiedades que tienen la vivienda perfecta para mi, las fundaciones que esperan que les siga colaborando el próximo año, los precandidatos que desean contar con mi apoyo en las próximas elecciones, las empresas que están felices que yo sea su cliente ni los amigos de Facebook que me invitan a unirme a causas tan diversas como la defensa de la ballena y la ampliación del horario del Metro.
He decidido concentrar mis energías en enviar saludos solamente para desear “feliz navidad”. Disculpen la falta de creatividad.
Update de último minuto y complementario al post: No deje de ver un buen ejemplo de saludo corporativo aquí. Imperdible también el siguiente saludo en video:




