
Estoy confundido.Una vez más, como cada fin de año, el tema de los fuegos artificiales y sus sórdidos detalles me turban. La pública obsesión por saber si durarán 24 o 26 minutos en Valparaíso, si el show pirotécnico acabará con fuegos de color rojo o blanco, si los de la torre Entel serán mejores que los de Cerro Calán, junto con otras escabrosos detalles me han generado nuevamente una gran desconcierto.
Reconozco que estoy siendo víctima nuevamente de un “viejazo”. Tengo otro concepto de los fuegos artificiales.
¿Qué tienen que ver estos sofisticados fuegos artificiales con las “chispistas y estrellitas” que aparecían a fines de año en nuestros hogares? Comprendo que el uso de estos juegos de antaño, representan hoy por hoy un peligro. Pero no creo que sea necesario que nos recuerden que su uso está penado por la “Ley 17.798 sobre el Control de Armas y Elementos Similares”. ¿Soy un infractor infantil coludido con sus padres, tíos y vecinos? ¿Fui un niño armado y explosivo en pleno régimen militar?
Afortunadamente la ley no es retroactiva, pero los daños psicológicos para quienes nos vimos involucrados en estos hechos, pueden ser irreparables.
No estoy solicitando que se revise la legislación al respecto, pero creo que es indispensable precisar términos para no inducir a errores a la ciudadanía.
Cuando algunos parlamentarios (a quienes no citaré para defenderlos de posibles hostigamientos gratuitos y señeros) señalan por ejemplo: “..ese es el problema de fondo y yo lamento que aquí haya pura pirotecnia y no se aborden los problemas de fondo”, ¿se están refiriendo como pirotecnia, a la actividad destinada a manipular pequeños explosivos que generan flamas de color al entrar en combustión y que son empleados en exhibiciones y festejos (tomado de Wikipedia)?. En ese caso, no logro explicarme cómo estas pequeñas explosiones impiden abordar el tema de fondo.
Me confunden estas discrepancias en el uso del lenguaje.
Desde que en la inauguración de los juegos olímpicos en Beijing se introdujo el concepto de “fuegos artificiales en diferido”, para explicar la inserción de imágenes pregrabadas en la transmisión televisiva del espectáculo pirotécnico, mi confusión se ha agudizado. Si los chinos, inventores de la pólvora (elemento básico en la construcción de los fuegos artificiales) han tomado esta precaución, debe ser por algo. ¿Si veo los fuegos artificiales por la televisión, estaré viendo algo real o diferido?
Estoy por abordar el tema de fondo (citando al pirotécnico parlamentario) y proponer la supresión absoluta de fuegos artificiales, hasta no definir claramente su significado, alcance y proyección.
Como es posible que esa materia de discusión nos tome algo de tiempo, propongo que en el intertanto reemplacemos los fuegos pirotécnicos por algunos espectáculos alternativos.

Sólo para entusiasmar la creatividad de nuestras autoridades me permito sugerir un cacerolazo nacional como despedida al nuevo año, esto permitiría la participación masiva de la población e iniciar el año con una catarsis colectiva inédita en la historia de la humanidad.
Reconozco que le falta la luminosidad de la pirotecnia a mi propuesta, pero estoy seguro que nos olvidaremos del detalle cuando el país se una en un caceroleo que conecte mar a cordillera, desierto y Patagonia. Al menos, logrará resolver mi confusión.




