
Cada año me propongo nuevas metas y reviso ambiciosamente que aspectos de mi vida personal, económica y profesional debo mejorar.
Volver a hacerlo una vez más me preocupa. Porque si cada año que comienza estoy intentando precisar qué cosas debo dejar de hacer, de comer, qué medico debo visitar inexorablemente, qué malos hábitos debo evitar o que desubicación debo desterrar de mi vida social, inevitablemente me quedo con la sensación que parto el año nuevo con un saldo en contra.
Me propuse trabajar este tema con profundidad y rigurosidad.
Desde la noche del año nuevo a la fecha me he dedicado a interrogar y observar ciudadanos y ciudadanas. La mayor parte no son candidatos a nada y se han negado a ser legítimos representantes del “chileno medio”. O sea, son como la mayoría de los chilenos que creen no ser similares a la mayoría de los chilenos.
Lo primero que impresiona es la capacidad de no perder la fe y la esperanza. “Este año lo lograré”, “sin duda va a ser mejor que el año pasado”.
En términos de importancia, la primera prioridad es la salud. “Este año bajaré de peso”, “iré al gimnasio tres veces a la semana”, “no dejo de ir al dentista a verme esa muela que me ha molestado desde el invierno pasado”.
Continúan las aspiraciones económicas. “Este año no gastaré más de lo que gano”, “vamos a salir de las deudas de una vez por todas”. Con cierta frecuencia los deseos de este ámbito se sustentan sobre argumentos de peso. “Tengo un negocio para este año que no va a fallar”.
Luego viene la familia. “Voy a pasar más tiempo con mis hijos”, “voy a destinar al menos una noche a la semana para mi pareja y yo”, “durante este año voy a proponerle un par de locuras a los niños”.
En mi indagación no encontré mayores expectativas respecto a la contingencia política, las oportunidades de logros deportivos, el cambio climático ni el problema de los quesos contaminados con listeriosis.
Sobre esta base me he permito salirle al paso a adivinos, astrólogos y gurús esotéricos. Estoy en condiciones de realizar mis predicciones:
Durante el 2009 sus utopías se harán realidad, gozará de excelente salud y prosperidad económica. Nuevas y sorpresivas oportunidades de vida en familia aparecerán y lo llenarán de felicidad. En el ámbito nacional, continuaremos viviendo bajo la premisa del “es lo que hay”.
Si este pronóstico no se cumple, vuelva a visitarme en un año más.





buena, buena hugo
me encantó el tema
así nomás poh, como dice ruperto
Un Abrazo