Es probable que este año me quede sin empleo, eso será una excelente oportunidad para descansar y reflexionar sobre lo que deseo hacer el resto de mi vida. Necesito un descanso de verdad, no sólo esas vacaciones de cura de sueño y de distracción simple mirando atardeceres para luego encender la parrilla.
Si las personas importantes tienen “años sabáticos”, ¿por qué yo no puedo tener un “año cesántico”?
Como no me va alcanzar la plata, no tendré más remedio que disminuir mis gastos. Lo sentiré mucho, pero la Señora Jocelyn tendrá que entender que yo también puedo cocinar, planchar y pasar la aspiradora. Total, ¿qué tiene de malo el trabajo doméstico? Es bueno cuidar del lugar donde uno mora. Si necesito ayuda en la cocina, tengo guardados algunos recetarios heredados de una tía abuela que siempre se encargaba de los almuerzos familiares.
Tendré que disminuir el consumo de algunos productos. ¡Es un buen momento para iniciar la postergada dieta vegetariana! Siempre he escuchado que lo más sano es consumir frutas y verduras. Ahora empezaré a ir a la feria y a comprar al final de la mañana (cuando los feriantes empiezan a rebajar los productos). Que sano y rebosante me pondré. Seré la envidia de mis amigos y vecinos.
No iré de vacaciones. Eso es una buena noticia. Primero, porque voy a estar siempre de vacaciones y no necesito ir a un lugar específico para sentirme en ese estado. Y en segundo lugar, siempre quise conocer mejor mi ciudad, recorrer sus sitios históricos y visitar los museos en los horarios de libre acceso.
Gran cosa no tener que sufrir con las fluctuaciones del precio de la bencina. Como venderé el auto, no me preocuparé de ese asunto. Ah! Con la plata del auto compraré muchas tarjetas de prepago del sistema de transporte público, así estaré preparado para enfrentar posibles aumentos de este servicio.
No me preocupa el tema de la salud. Como estaré descansado y sano es muy improbable que me enferme. Y si eso llegara a ocurrir, estoy preparado con los excedentes de mi plan de salud. Seguro que el doctor los recibirá con todo gusto.
Mis hijos probablemente no compartirán mi alegría cuando los cambie al nuevo colegio gratuito. Quizás echen de menos a sus amigos y profesores, pero como están muy bien preparados destacarán rápidamente en el nuevo establecimiento y tendrán que esforzarse menos por alcanzar buenas calificaciones.
Lo único que me preocupa un poco, es que quizás cuando todo esto pase me van a venir a ofrecer empleo nuevamente. Pero no se si aceptaré cambiar mi nuevo estándar de vida.





Me agradó el enfoque, positivo, centrado en las personas y focalizándose en las oportunidades, pero... no todo te convence tanto como parece, eso leo en el párrafo que dices "pero como están muy bien preparados destacarán rápidamente en el nuevo establecimiento y tendrán que esforzarse menos por alcanzar buenas calificaciones"
un abrazo :-)