
Señor candidato,
Gracias por escoger a nuestra emergente agencia de comunicaciones estratégicas, para apoyar su campaña presidencial. Nos alegra que nuestro acotado presupuesto se haya acomodado a sus posibilidades e intereses. No lo defraudaremos y los acompañaremos hasta que retire su candidatura, negocie su posición e incluso en un eventual triunfo. No lo dejaremos solo. Esperamos de parte suya, el mismo gesto.
Hemos diseñado una estrategia comunicacional sobre la base de tres momentos claves.
En el primero procederemos a generar la "intriga ciudadana masiva", esta consiste en crear la necesidad insatisfecha por conocer al candidato. Durante los siguientes sesenta días evitaremos cualquier aparición en prensa, declaraciones de cercanos (especialmente cónyuge, hijos o parientes relacionados con la farándula), fotografías e imágenes recientes. No habrá referencias a hechos de la coyuntura nacional e internacional, ni respuestas a los otros candidatos. Formularemos esta posición sobre la base que a los ciudadanos no les interesa estar escuchando nuestra opinión todos los días y noches sobre cualquier tema que se nos ocurra. Nuestro objetivo será generar expectación respecto a nuestra propuesta.
Al segundo momento lo llamaremos el "anti-programa" y se basará en la presentación del conjunto de políticas públicas que usted no realizará, no considerará o simplemente rechazará considerar por inviables. La idea es diferenciarnos de los competidores y no rebajarnos a debatir iniciativas que es por todos sabido, no se pueden cumplir en un período presidencial de cuatro años. No prometeremos cosas como erradicar para siempre la pobreza, modernizar el sistema judicial para que todos reciban justicia oportunamente, ni redistribuir la riqueza en el país. Así, cada lunes en la mañana durante las siguientes seis semanas enviaremos a la prensa un video con su declaración de "no-promesa". Serán micro videos de no más de cuarenta segundos en que por ejemplo aparecerán imágenes de nuestra ciudad capital contaminada y el candidato dirá: "¿Usted cree que yo puedo descontaminar esta ciudad en cuatro años? Yo tampoco"
El tercer momento será propiamente el de la campaña electoral. Le llamaremos "Usted tiene el candidato que se merece" y nos centraremos en vincular propuestas acotadas de gobierno a las conversaciones de las personas. La primera acción se basará en el uso de propaganda política en blanco de tal forma que las frases que escribiremos en nuestros carteles serán: "Usted, no yo, debería estar aquí", o "Seguramente a usted no le interesa mi foto", "Le apuesto a que no logro convencerlo de nada con este mensaje". Luego volveremos a la estrategia de los micro videos a la prensa donde insistiremos en nuestra incapacidad de responder a cada problema que tiene el país, entregándole responsabilidad a los electores. Entonces, sobre la misma imagen de la capital contaminada, el candidato dirá "¿Usted cree que yo puedo descontaminar esta ciudad en cuatro años? Yo tampoco, pero tampoco botaré la plata en iniciativas sin destino. ¿Le parece entonces, si usted deja de contaminar de la forma como lo hace ahora?" Finalmente estaremos dispuestos a enfrentarnos a nuestros adversarios en debates abiertos al público, pero muy abiertos. No aceptaremos intercambiar nuestros puntos de vista en lugares que no sean estadios, teatros o salas auditorium de gran capacidad. Promoveremos nuevas dinámicas de intercambio de ideas, basadas en la interactividad total. Así, por ejemplo, se sorteará aleatoriamente personas del público para que respondan preguntas formuladas a los candidatos. Si la respuesta del participante elegido tiene mejor aceptación, el candidato deberá salir del escenario y esperar una nueva oportunidad, para cuando le toque una nueva pregunta.
Como verá, hemos desestimado costos gastos en propaganda callejera, spots radiales o utilización de espacios propagandistas en los grandes medios de comunicación. De esta forma logramos ahorrar, ajustarnos al presupuesto solicitado e invertir energías en estrategias creativas y divergentes.
Dado que no contamos con oficina propia, le proponemos además instalarnos en vuestra sede de comando. Así, estaremos más disponibles para atender sus inquietudes.




