Basta de nominaciones en asambleas, cumbres, consejos directivos y otras agrupaciones selectivas y excluyentes. ¿Cómo se nos priva de la emoción de los animados y profunsos debates? ¿Cómo nos enteraremos de la vida íntima, los registros comerciales, las deudas provisionales y las posibles infidelidades conyugales de los que pretenden conducir nuestros destinos? ¿Qué harán las empresas de encuestas? ¿Qué material tendrán los panelistas de los exitosos programas televisivos de debate político?
¿Es que acaso no tendremos la oportunidad de conocer en detalle y con precisión las propuestas sobre educación, salud, seguridad pública, economía, globalización e identidad, integración de minorías, medioambiente,
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