
Es primera vez que cumplo cuarenta y cinco años. Al menos en esta vida, no me había sucedido antes.
Lo realmente curioso de la situación, es que la cifra y la realidad no me calzan. Por una parte, al intentar revisar los 16.436 días de vida se me aparecen muchos nombres, lugares, situaciones, momentos de alegría y tristeza, familiares y no familiares a los que extraño (y otros que preferiría no frecuentar), aulas, campus, aeropuertos y ciudades por las que he tenido el privilegio de pasar, olores y sabores que nunca he tenido suficientes categorías de clasificar, etc. Muchas historias
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