
Sucedió. En veinticinco años de experiencia atrás del volante nunca había ocurrido, lo que definitavemente no es garantía que no ocurriese nunca.
Simplemente me distraje, salí tarde de la casa y olvide tomar los documentos del auto. Cuando me di cuenta, ya estaba lejos de mi hogar y me desplazada por una autopista urbana de alta velocidad, justamente a alta velocidad.
Nada que hacer, era igualmente riesgoso volver por los documentos que continuar mi viaje si ellos. Opté por lo segundo, opté por la indocumentación víal.
Al final del día hice mi balance de la experiencia.
Fue emocionante sentirse clandestino,



