Los supermercados son un gran invento. No dudo que en las ferias libres se ofrecen productos de igual o mejor calidad y a menor precio. Pero no se compara con el placer de llegar y salir con las bolsas en el auto, disfrutar del aire acondicionado y aprovechar los baños en caso de necesidad.
Los supermercados tienen vida propia. Son como pequeñas naciones donde los pasillos son ciudades con identidad propia. En la sección de carnes, como que hay ánimo de asado. En la sección de artículos de cumpleaños, casi se escuchan niños gritando y persiguiendo al mago para descubrir

