Querido Viejito Pascuero,
Yo siempre he creído en ti.
Es en serio, a pesar de que mis padres intentaron en mi tierna infancia destruir tu imagen, trasladándola al estante de los mitos y leyendas, yo siempre confié en tu existencia.
¿Quién otro podría haber adivinado con tanta certeza mis deseos aspiracionales? Claro, hoy en tiempos de e-bay cualquier cosa puede llegar a tus manos, pero en mi infancia en que el mercado electrónico era un mall imaginario, sólo tu podías hacerme llegar objetos cuya procedencia siempre fue incierta.
Muchas veces han intentado engañarme, presentándome falsos representantes de tu persona. Pero
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