
Hay cosas que es mejor contarlas, tiempo después que han sucedido. A lo embarazoso del asunto, hay que sumarle el trauma de no poder explicar ni explicarse cómo se llega a momentos y experiencias impresentables.
Hubo un terremoto en Chile y, como a muchos compatriotas, se me movió el piso, las paredes, el techo y todo lo que estaba a mi alrededor. Pero el movimiento no terminó a los dos minutos y medio. Trascendió a esa noche.
A menos de cuarenta y ocho horas de acontecido el gran sismo, me aventuré a buscar provisiones al supermercado. Reconocerlo ya es bochornoso,
(Leer más)Dirección
Santiago, Chile, (Mostrar mapa)

